Las tribus belgas de la Galia que habitaron en estas tierras son las responsables de que Marco Agripa, al dividir la Galia en tres provincias, denominase a esta provincia romana con el nombre de Gallia Belgica, encontrando por tanto aquí, la raíz etimológica del nombre actual de este país.
Esta región estuvo enmarcada históricamente en los Países Bajos (Netherlands) que comprendían mayormente lo que es hoy el actual Benelux. Integrados por diversas Ciudades-Estado durante la Edad Media, los Países Bajos conformaban un conjunto de 17 provincias que tras la separación del imperio carolingio, pasaron a formar parte de la Lotaringia y después de la casa de Borgoña, para ser finalmente integrados, a través de Felipe el Hermoso, al imperio de los Habsburgo españoles.
En el siglo XVI , con la reforma protestante, los Países Bajos se levantan en armas contra el poder católico de los Habsburgo, pudiendo ser sofocados los levantamientos en el sur, pero no en el norte. Comienza así, la guerra de los ochenta años entre las siete provincias protestantes del norte, que formarán las Provincias Unidas, y los Países Bajos del Sur, que bajo el dominio de los Habsburgo continuarán siendo católicos. La incapacidad de uno y otro bando para imponerse, propiciará la definitiva ruptura de los Países Bajos, separados religiosa y políticamente.
Tras la revolución francesa, Bélgica será integrada al imperio napoleónico y será el escenario de la famosa batalla de Waterloo. Tras la caída del imperio francés en 1815, se unificaran de nuevo los Países Bajos del Sur y las Provincias Unidas, sin embargo en 1830, con el triunfo de la Revolución liberal belga, Bélgica se escindirá por última vez de Holanda, creando una monarquía constitucional con Leopoldo I en 1831.
Bélgica protagonizará una etapa colonial tras la Conferencia de Berlín en 1885, donde se decidirá entregar al rey Leopoldo II las tierras del Congo. Bélgica sufrirá posteriormente las consecuencias directas de las dos grandes guerras, aportando mucho capital humano a la contienda. Tras la II Guerra Mundial, Bélgica será uno de los países fundadores de la Unión Europea, cuyas principales instituciones serán hospedadas en la capital belga.
A día de hoy, podemos distinguir tres regiones bien diferenciadas en Bélgica: la Valonia francófona en el sur, la región de Flandes en el norte, donde se habla Neerlandés, y la región de Bruselas, que aunque está enmarcada dentro de Flandes, es de habla francesa. A su vez, podemos distinguir tres comunidades de gente diferentes que no necesariamente coinciden con los limites regionales, estas son las comunidades flamencas, francesas y germanófonas. Este mestizaje de regiones y gentes hacen de Bélgica un caso peculiar, heterogéneo, lo que a nivel turístico supone una riqueza cultural que pocos países pueden ofrecer.
A continuación, les invito a viajar de norte a sur por este precioso país, contrastando las diferencias entre sus gentes y perdiéndose entre las calles y canales de sus hermosas ciudades.
Amberes (Antwerp)
Amberes (Antwerp)

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