![]() |
| Plaza de Bib-Rambla |
La ciudad de Granada ha visto pasar por sus calles a multitud de moradores de diferentes culturas: árabes, judíos y cristianos, que inevitablemente dejaron su impronta en sus edificios y monumentos.
El centro de Granada, situado en la planicie de la ciudad, es muestra de ello. En edificios como el Corral del Carbón o la Alcaicería, podemos reconocer el pasado árabe de la que fue capital del Reino nazarí. Sin embargo, esta parte de la ciudad fue la que mayor transformación sufrió tras la conquista cristiana, causando la pérdida irreparable de mucho del patrimonio andalusí, siendo posiblemente una de las ciudades de España, junto a Zaragoza, que mayor pérdida de patrimonio cultural ha sufrido en el devenir de los tiempos.
No obstante, la desaparición del arte nazarí dio paso a una de las mejores representaciones de lo que fue el Renacimiento español en la península. El centro de Granada ofrece multitud de edificios de estilo renacentista y barroco, así como gran número de grabados y enseñas que nos muestran la gran labor propagandística y de cristianización que se llevo a cabo en esta ciudad durante los siglos XVI y XVII. Una verdadera sucesión de edificios religiosos y civiles que nos dispondremos a mostrar a través de la siguiente ruta.
El centro de Granada, situado en la planicie de la ciudad, es muestra de ello. En edificios como el Corral del Carbón o la Alcaicería, podemos reconocer el pasado árabe de la que fue capital del Reino nazarí. Sin embargo, esta parte de la ciudad fue la que mayor transformación sufrió tras la conquista cristiana, causando la pérdida irreparable de mucho del patrimonio andalusí, siendo posiblemente una de las ciudades de España, junto a Zaragoza, que mayor pérdida de patrimonio cultural ha sufrido en el devenir de los tiempos.
No obstante, la desaparición del arte nazarí dio paso a una de las mejores representaciones de lo que fue el Renacimiento español en la península. El centro de Granada ofrece multitud de edificios de estilo renacentista y barroco, así como gran número de grabados y enseñas que nos muestran la gran labor propagandística y de cristianización que se llevo a cabo en esta ciudad durante los siglos XVI y XVII. Una verdadera sucesión de edificios religiosos y civiles que nos dispondremos a mostrar a través de la siguiente ruta.
| Vistas del Albayzín desde la Alhambra |
Uno de los paseos más hermosos que se pueden llevar a cabo en la ciudad granadina es el que transcurre por las calles estrechas, entre cármenes y casas blancas, del asentamiento más antiguo de la ciudad, el Albayzín. Plagado de restos arquitectónicos y monumentos aún en pie, este barrio evoca a través de sus rincones la grandeza de la cultura de las diferentes dinastías andalusíes que poblaron estas colinas.
El poblamiento de esta colina, se remonta a los pueblos íberos, que establecieron un oppidum hacia medidos del siglo VII a.C., que posteriormente sería ocupado por los romanos llamando al lugar por el nombre de Ilíberis. La ciudad en época romana no tendrá una importancia capital, siendo su acontecimiento más importante la celebración de un concilio cristiano en el año 304 d.C. Tras la llegada de los visigodos, el mundo urbano se ruralizará provocando el abandono de la ciudad, que tendría que esperar hasta los primeros reinos de Taifas para volver a ser ocupada.
Con el desmoronamiento del Califato de Córdoba, surge en la Cora de Elvira un hombre fuerte, Zawi ben Zirí. Este hombre, fundador de la nueva dinastía Zirí, decidirá abandonar la que fuera la ciudad importante de la zona hasta ese momento, Madinat Ilbira, y fundar la ciudad de Madinat Garnata en torno al castillo o "hisn" existente en el actual Albayzín en el año 1013. De esta forma la población regresó a su emplazamiento original, donde experimentaría un gran apogeo y crecimiento demográfico bajo el poder de ziríes, bereberes y nazaríes.
La Granada musulmana verá su final de forma abrupta en el año 1492, cuando los Reyes Católicos entren el 2 de enero en la ciudad, cerrando así el episodio de la Reconquista y los siete siglos de ocupación musulmana en la península. El nuevo poder llevará a cabo una intensa labor de cristianización y modificación de los espacios musulmanes, aún así, la huella que estos dejaron en la ciudad de Granada no pudo ser borrada, siendo las calles del Albaycín el mejor referente del pasado islámico de esta ciudad.
A través de la ruta aquí propuesta, se pretende recorrer este mágico barrio con la intención de que su trazado urbano y los numerosos restos todavía conservados, nos trasporten a otra época sin tener que hacer mucho esfuerzo.
El poblamiento de esta colina, se remonta a los pueblos íberos, que establecieron un oppidum hacia medidos del siglo VII a.C., que posteriormente sería ocupado por los romanos llamando al lugar por el nombre de Ilíberis. La ciudad en época romana no tendrá una importancia capital, siendo su acontecimiento más importante la celebración de un concilio cristiano en el año 304 d.C. Tras la llegada de los visigodos, el mundo urbano se ruralizará provocando el abandono de la ciudad, que tendría que esperar hasta los primeros reinos de Taifas para volver a ser ocupada.
Con el desmoronamiento del Califato de Córdoba, surge en la Cora de Elvira un hombre fuerte, Zawi ben Zirí. Este hombre, fundador de la nueva dinastía Zirí, decidirá abandonar la que fuera la ciudad importante de la zona hasta ese momento, Madinat Ilbira, y fundar la ciudad de Madinat Garnata en torno al castillo o "hisn" existente en el actual Albayzín en el año 1013. De esta forma la población regresó a su emplazamiento original, donde experimentaría un gran apogeo y crecimiento demográfico bajo el poder de ziríes, bereberes y nazaríes.
La Granada musulmana verá su final de forma abrupta en el año 1492, cuando los Reyes Católicos entren el 2 de enero en la ciudad, cerrando así el episodio de la Reconquista y los siete siglos de ocupación musulmana en la península. El nuevo poder llevará a cabo una intensa labor de cristianización y modificación de los espacios musulmanes, aún así, la huella que estos dejaron en la ciudad de Granada no pudo ser borrada, siendo las calles del Albaycín el mejor referente del pasado islámico de esta ciudad.
A través de la ruta aquí propuesta, se pretende recorrer este mágico barrio con la intención de que su trazado urbano y los numerosos restos todavía conservados, nos trasporten a otra época sin tener que hacer mucho esfuerzo.
Aquí también se podría encontrar la antigua Mezquita del Nogal, de la que solo han quedado los baños colindantes, los denominados Baños del Bañuelo, Construidos en el S.XI, son considerados los baños más antiguos y completos de España. Para la cultura árabe, los baños públicos eran lugar de reunión donde poder, además de limpiarse y asearse, cortarse el pelo o darse masajes. Las mujeres también visitaban los baños unas dos veces al mes en un horario especial
Para personas de movilidad reducida o aquellos que quieran ahorrarse las pendientes del Albayzín, se plantea una ruta alternativa desde el Mirador de San Cristóbal, al que se puede llegar con las lineas de los buses 7 y F del transporte público. Siguiendo la Carretera de Murcia hacia arriba, se debe girar a la derecha por la calle de Pagés, para posteriormente entrar por la calle Agua del Albayzín, que se abre también a su derecha. Al final de esta calle desembocaremos en Plaza Larga, desde donde podremos plantear la visita del Albayzín habiendo salvado las grandes pendientes de esta ruta.
![]() |
| Vistas de la Alhambra desde la Silla del Moro |
Si existe un símbolo característico de Granada, este es sin duda alguna la imagen de la Alhambra, la ciudad palatina de los antiguos sultanes nazaríes.
"La fortaleza roja" es la viva imagen del esplendor alcanzado a nivel cultural por los herederos de Muhammad ibn Nasr, el fundador de la dinastía nazarí. Los salones y palacios de los antiguos reyes y la multitud de jardines de la Alhambra no dejan indiferente a nadie, por lo que una visita a la ciudad de Granada, pasa por una visita obligada a la Alhambra.
No obstante, la ruta que aquí se plantea viene a descubrir al visitante otra cara de la fortaleza que viéndose eclipsada por las riquezas del interior, pocas veces se muestra al turista. Así, el paseo en torno a las murallas que encierran la ciudad palatina ofrece una visión interesante del sistema defensivo que hicieron de la Alhambra un baluarte inexpugnable hasta época bajo medieval, momento en el que aparecen las primeras bombardas y armas de fuego. El itinerario estará amenizado por una densa floresta y multitud de acequias que nos descubrirán las verdaderas riquezas de las que hablan las leyendas en torno a este mítico lugar.
Otros lugares de interés
| Barrio del Sacromonte. Arriba Iglesia de San Miguel Alto. |
Cuando los cristianos tomaron la ciudad de Granada, fueron muchos los nobles musulmanes que partieron hacía el exilio junto a la corte nazarí.
Cuenta la leyenda que muchos de estos nobles, temiendo perder sus fortunas en el camino a manos de asaltantes cristianos, decidieron enterrar sus fortunas entre los olivos del valle de Valparaíso con la esperanza de regresar algún día a sus tierras y recuperar sus tesoros. Así mismo, el alto coste de realizar el peregrinaje con todo su séquito llevó a muchos de estos nobles a liberar a gran parte de sus esclavos, en su mayoría de raza negra, que se quedaron en tierras granadinas sin oficio ni pertenencias.
Conocedores estos de las múltiples idas y venidas de sus amos al monte de Valparaíso, decidieron escavar el monte en busca de los tesoros que sus antiguos señores habrían escondido allí. Al no tener refugio intramuros de la ciudad, poco a poco las cuevas que estos fueron escavando fueron convirtiéndose en sus hogares, convirtiéndose así en los primeros pobladores de estas laderas y dando nombre al lugar como "Barranco de los Negros". A este grupo se les unirían otros de judíos, musulmanes o de etnia gitana, formando así una comunidad de marginados sociales que al estar extramuros de la ciudad no dependerían del poder administrativo ni eclesiástico. En cuanto a los tesoros, no quedó constancia de que fueran encontrados, por lo que si creemos la leyenda, deberían permanecer todavía enterrados en las laderas de este monte.
Al margen de las leyendas, lo que sí sabemos es que las cuevas que se extienden por este barrio de Granada debieron construirse en el siglo XVI, época en que se encontraron varias reliquias y textos sagrados, los libros plúmbeos, que propició que al valle de Valparaíso se le empezase a conocer por el nombre de Sacromonte. Se creó también una Abadía con ese mismo nombre donde se conservan a día de hoy estos textos sagrados. Existen teorías que argumentan que los libros plúmbeos fueron escritos por los propios moriscos con la esperanza de que al haber protegido estos textos sagrados bajo gobierno musulmán, recibieran bajo el dominio cristiano el mismo trato tolerante respecto a sus costumbres religiosas, la historia demostraría que sus esperanzas fueron vanas.
Actualmente, el Sacromonte es el tradicional arrabal de los gitanos granadinos, pudiendo disfrutar hoy, a parte de multitud de espectáculos flamencos y cuevas museo, de las maravillosas vistas que desde la Iglesia de San Miguel Alto se nos ofrece de la Alhambra y la ciudad de Granada.
![]() |
| Abadía del Sacromonte, desde el Cerro del Sol. |
La abadía, construida por el arzobispo Pedro de Castro en el siglo XVII, está ubicada en el supuesto lugar donde se encontraran las reliquias y libros plúmbeos haya por el siglo XVI y que actualmente se encuentran custodiados en la Abadía. En estos libros se citan a los primeros pobladores cristianos, haciendo referencia a su primer obispo, San Cecilio, así como a varios compañeros del apóstol Santiago.
El conjunto está compuesto por las Santas Cuevas, la Abadía, el Colegio Viejo de San Dionisio y el Colegio Nuevo. En la antigua zona dedicada a la clausura, se ubica un museo donde destacan numerosas obras de arte y documentos históricos, así como los 25 libros plúmbeos.
La Abadía del Sacromonte, la cual estaba inspirada en el Escorial, nunca llegó a verse terminada, ya que a la muerte de su obispo impulsor, su financiación se vio recortada. Los planos del proyecto original se conservan hoy en su biblioteca, pudiendo verse como la planta original estaba formada por una sola nave que remataba en crucero. No obstante, en el siglo XVIII su planta se amplió, dando paso a una planta de cruz latina con capilla mayor, crucero y coro. El edificio principal que se construyo entre 1600 y 1610, fue uno de los primeros colegios privados que se fundaron en Europa, donde se estudiaba Derecho, Teología y Filosofía, pero en el siglo XX pasó a ser colegio de Secundaria hasta el año 1975. Actualmente, la Abadía del Sacromonte funciona como residencia de sacerdotes y como parroquia del barrio, donde todos los domingos a las 12 de la mañana ofician misa.
Mirador de San Cristóbal
La ciudad de Granada es una ciudad de miradores, y el de San Cristóbal es uno importante de ellos. Situado al noroeste del Albayzín en el barrio de San Cristóbal, desde este mirador podremos admirar una fantástica panorámica de la ciudad de Granada.
Presiden estas vistas las murallas de época zirí que delimitaba la antigua ciudad de Granada en el siglo XI, que corresponde hoy al actual barrio del Albayzín. En un segundo plano, situado sobre la colina de la Sabika, podremos ver la palatina ciudad de la Alhambra, imponiéndose sobre el paisaje granadino desde las faldas de Sierra Nevada.
Para llegar hasta este mirador, en caso de ir caminando, lo ideal es dirigirse desde la Puerta de Elvira hasta la cuesta de la Alhacaba, para posteriormente subir por las escaleras de la Cuesta de San Cristóbal, que se abren a mano izquierda, y que acceden a este mirador. En caso de subir en coche o en bus, se puede accede por la Carretera de Murcia, aunque las dificultades de aparcamiento hacen que las opciones de coger los buses de linea 7 y F sean más aconsejables.
Como ya se señalara antes, desde aquí tenemos la opción de adentrarnos en el Albayzín, siguiendo la Carretera de Murcia hasta llegar a la calle de Pagés. Girando posteriormente a la derecha por la calle Agua del Albayzín, para terminar en Plaza Larga, en pleno corazón del barrio.
![]() |
| Monasterio de la Cartuja o de Nuestra Señora de la Asunción. |
El Monasterio de la Cartuja, también conocido como el Monasterio de Nuestra Señora de la Asunción, es un monasterio situado en los cerros de Aynadamar, que cubierto de huertas y acequias, fue lugar de recreo en época musulmana. El nombre del cerro probablemente se debe al nombre de la acequia que venia desde Alfacar y que llevaba el agua hasta el Albayzín, y que según L. Mármol significa Fuente de Lágrimas.
Fue a través de la decisión de la comunidad del monasterio de Santa María de El Paular, que en 1458 se dispuso a la creación de un nuevo monasterio de monjes cartujos. Su construcción sin embargo no comenzaría hasta el año 1506, año en el que se fijó su emplazamiento tras la cesión de unos terrenos por parte de Gonzalo Fernández de Córdoba , el Gran Capitán, quién posteriormente se desvinculó del proyecto al no coincidir el emplazamiento final con las tierras cedidas por él.
Las obras se reiniciaron diez años después, en 1516, y seguirían durante los tres siglos siguientes sin llegar a acabar el proyecto inicial. En 1842 además, se destruiría el claustro y las celdas de los monjes, afectando a la casa prioral que sería completamente destruida en 1943. El Monasterio estuvo habitado desde su construcción hasta el año 1835, cuando tras las desamortizaciones de Mendizabal, los monjes fueron expulsados del mismo.
Los espacios más relevantes del Monasterio son la Iglesia, la sacristía y el sagrario, obra esta última del maestro Francisco Hurtado Izquierdo, que cuenta con una sublime cúpula pintada por Antonio Palomino. En el interior podemos admirar una sustanciosa colección de pinturas, entre las que destacan las del cartujo Juan Sánchez Cotán. Aunque en el monasterio se dan mezcla diversos estilos artísticos, producto de su dilatada construcción, el Monasterio de la Cartuja de Granada representa hoy una de las cumbres de la arquitectura barroca española.




No hay comentarios:
Publicar un comentario