Hoy se le conoce por el nombre de Castilla-La Mancha, dado que cuatro de sus provincias, Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo, comparten la céntrica comarca de La Mancha, aquella región que fuera patria del famoso hidalgo Don Quijote, sin duda alguna el castellano manchego más famoso que tiene la región. Es por ello, que Castilla-La Mancha invita a recrear, no sin poca nostalgia, las aventuras que narrara Cervantes sobre una tierra anclada en su pasado histórico-militar, que tuvo que cambiar necesariamente la espada por el arado.
Testigos mudos de otro tiempo, los castillos y plazas situados en la estepa castellana nos evocarán al recuerdo de los tiempos de reconquista y a sus famosas órdenes militares, siendo las tierras de Ciudad Real la patria de los famosos Caballeros de Calatrava.
No obstante, Castilla-La Mancha también es una tierra llena de parques naturales, donde uno puede disfrutar de la naturaleza en completa armonía y tranquilidad. La Comunidad tiene 7 parques naturales y dos nacionales, el de las Tablas de Daimiel y el de Cabañeros. A estos habría que sumar multitud de reservas naturales, fluviales, monumentos nacionales y microreservas, para alcanzar el número total de 110 espacios protegidos.
Con la intención de poder sacar el máximo partido a las posibilidades que nos ofrece Castilla-La Mancha, se han dividido las diferentes rutas turísticas entre rutas provinciales y rutas urbanas, estas últimas, centradas en las ciudades más relevantes de la comunidad.



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