| Ayuntamiento de Granada |
Esta ruta parte desde la Plaza del Carmen, donde podemos aprovechar y visitar la Oficina de Turismo que se encuentra en el Ayuntamiento para preparar nuestro itinerario.
Cruzando la calle de los Reyes Católicos, nos dirigiremos a través de la calle Príncipe hacia la Plaza de Bib-Rambla, cuya traducción vendría a ser "Puerta del Río , ya que en origen la plaza se situaba en la orilla arenosa del río. En su día este espacio fue lugar de celebración de justas, torneos y ferias, para posteriormente, ya en época cristiana ser escenario para la celebración de corridas de toros. Esta plaza también fue protagonista de la quema de la Biblioteca de la Madraza por el Cardenal Cisneros en 1499, una de las mayores quemas de libros de la historia de Europa, ya que la cultura nazarí tenía un amplio comercio del libro. Desde la plaza podremos disfrutar de una buena panorámica de la parte trasera del actual Palacio episcopal con la Catedral en un segundo plano.
| Portada de la Catedral |
En su conjunto, el templo es una de las obras cumbres del Renacimiento español, aunque el proyecto era más ambicioso todavía, ya que estaban proyectadas dos torres de ochenta metros de altura, pero la muerte Alonso Cano en 1667, junto a algunos problemas de financiación, llevaron a la paralización de las obras en 1684 quedando la Catedral con tan solo una torre de cincuenta y siete metros de altura y solo tres cuerpos de los seis previstos.
Una vez admirada la fachada de la Catedral, subimos las escaleras y continuamos a mano derecha donde haremos un inciso en la Iglesia del Sagrario, construida en 1706 por Francisco de Hurtado Izquierdo y respetando el estilo renacentista del resto del conjunto,.
En frente de la Iglesia reparamos en la portada trazada por Juan de Marquina del Palacio episcopal. Curia eclesiástica desde 1769, este edificio fue la antigua Universidad y Colegio Imperial de Santa Cruz de la Fe levantado junto al Palacio arzobispal en época de Carlos V, quién tras una visita a la ciudad en 1526 decide dotarla de nuevo de estudios universitarios, ya que desde 1499 con el asalto a la Madraza por parte de Cisneros, la ciudad se había visto privada de su universidad.
Sin más dilación, nos dirigimos hacia la Lonja de Mercaderes y su edificio colindante, la Capilla Real.
En frente de la Iglesia reparamos en la portada trazada por Juan de Marquina del Palacio episcopal. Curia eclesiástica desde 1769, este edificio fue la antigua Universidad y Colegio Imperial de Santa Cruz de la Fe levantado junto al Palacio arzobispal en época de Carlos V, quién tras una visita a la ciudad en 1526 decide dotarla de nuevo de estudios universitarios, ya que desde 1499 con el asalto a la Madraza por parte de Cisneros, la ciudad se había visto privada de su universidad.
Sin más dilación, nos dirigimos hacia la Lonja de Mercaderes y su edificio colindante, la Capilla Real.
El acceso a la capilla se hace a través de la que fuera la Lonja de Mercaderes, un punto de encuentro entre comerciantes y financieros de la ciudad. De estilo plateresco, la lonja fue construida a principios del XVI por Juan García de Pradas, aunque inicialmente el proyecto estaba a cargo de Enrique Egas. Seria este último quién edificara entre 1505 y 1521 la Capilla que encargaran los Reyes Católicos con objeto de hacer un mausoleo donde se enterrasen los reyes futuros. Sin embargo, Fernando e Isabel murieron antes de que la obra estuviese terminada, siendo enterrados en el Monasterio de San Francisco en la Alhambra (actual Parador de Granada), hasta que su nieto, Carlos V, los instalase en la Capilla junto a las tumbas de Felipe el Hermoso y Juana la Loca.
A la salida, nos dirigiremos hacia las escaleras que dan a la Gran vía para adentrarnos en la Catedral, no sin antes detenernos en la antigua Madraza musulmana. Inaugurada en 1349 por el rey Yusuf I, en ella se impartían clases de Derecho, Medicina y Matemáticas, siendo la primera universidad de Granada. La madraza se encontraba en una zona privilegiada, junto a la Mezquita mayor y la Alcaicería, que situada a espaldas de la Madraza conforman, junto con el Corral del Carbón, la herencia árabe del centro de la ciudad. Según Antonio Almagro Cárdenas, entre los poemas que decoraban la escuela musulmana, podía leerse:
"Si en tu espiritu hace asiento el deseo del estudio y de huir de las sombras de la ignorancia, hallarás en ella el hermosos árbol del honor. Hace el estudio brillar como estrellas a los grandes, y a los que no lo son los eleva a igual lucimiento."
Dejando la madraza atrás, nos adentramos en el interior de la Catedral a través de su Sacristía para maravillarnos con la arquitectura renacentista sobre los cimientos góticos de sus cinco naves y su deambulatorio. Tras reparar en su capilla mayor compuesta por columnas corintias, y en el resto de capillas dispuestas alrededor de la nave, salimos al exterior por la puerta del Ecce Homo o Puerta del Colegio, pues aquí estuvo el antiguo colegio eclesiástico fundado por el primer arzobispo de Granada y que fue derruido con la construcción de la Gran Vía.
| Puerta del Perdón |
Compuesta de cuatro cuerpos, esta portada representa perfectamente la transición entre el gótico de finales del siglo XV y el Renacimiento español de principios del XVI. En el primer cuerpo de la misma, flanqueando la entrada, podremos admirar los escudos de Carlos V y el de los Reyes Católicos. Destacar las figuras de la virtud teologal de la fe, representada con un cáliz, y de la justicia cardinal, que porta una espada en vez de la tradicional balanza, situadas sobre el arco de la puerta.
Siguiendo la calle San Jerónimo, desembocaremos en la Plaza de la Universidad, donde nos encontramos con la Iglesia de los Santos Justo y Pastor y la actual facultad de Derecho. El conjunto fue antiguo Colegio de la Compañía de Jesús, orden religiosa que se estableció en Granada en el siglo XVI y que permaneció en este lugar hasta el año 1767, fecha en la cual serían expulsados de todas sus propiedades y haciendas, trasladándose a este emplazamiento la Universidad y el Colegio Imperial que estaba hasta entonces frente a la Catedral.
La Iglesia empezó a construirse por arquitectos y maestros canteros jesuitas en 1575, haciendo de ella una de las iglesias más suntuosas de Granada. Para su construcción fue necesario derruir una puerta que se encontraba en este lugar a la que los árabes llamaban de "Bibarrachán" y los cristianos posteriormente la llamarían de "San Jerónimo". Destacan las dos portadas barrocas que se abren a la Plaza de la Universidad. La portada principal fue trazada por el sacerdote cordobés Alonso Castillo y construida hacía 1740 por el jesuita Padre Francisco Gómez. En ella podemos distinguir dos cuerpos, el primero de columnas corintias con un arco de medio punto labrado, en cuya clave encontramos el escudo de la Compañía de Jesús; mientras que el segundo, también flanqueado por columnillas contiene un gran relieve en su frontón partido, que representa la Conversión de San Pablo.
Señalar que en su parte trasera, la facultad linda con el jardín botánico, que aunque no ha sido incluido en el itinerario, puede ser perfectamente visitado por aquellos interesados.
Siguiendo la calle de San Jerónimo, pasaremos frente a lo que hoy es el actual Conservatorio Superior de Música, un palacio que data del siglo XVI que perteneció a los Marqueses de Caicedo, y que ha sido sede de otras instituciones como el Instituto de Enseñanza Media de Granada y la antigua Facultad de Farmacia.
Al final de la calle, haciendo esquina con Juan de Dios, se ubica el Santuario del Perpetuo Socorro, a la que está consagrada desde el 12 de diciembre de 1913, ya que en su origen estuvo dedicada a la Virgen de los Dolores. El templo, que desde el principio fue núcleo fundamental para la actividad evangelizadora de las Misiones, empezó a construirse junto al convento previo bajo la dirección de Melchor de Aguirre en 1695, maestro mayor de la Catedral, que murió antes de que finalizaran las obras. Más tarde, con la desamortización de Mendizábal en 1836, el convento se cerró y los Religiosos Filipenses fueron expulsados, la Iglesia y el convento serán utilizados posteriormente como almacén de materiales y como escuela de Bellas Artes, deteriorándose de tal manera que perderá parte de sus elementos originales, incluidas las dos torres que, siendo demolidas en el siglo XIX, coronaban el edificio. En 1912, la comunidad redentorista volverá adquirir la Iglesia para fines religiosos.
En frente nos encontramos con el Hospital de San Juan de Dios, construido por la Orden Hospitalaria hacia 1544 en unos terrenos cedidos por los monjes jerónimos. Durante siglos, el Hospital se dedicó a dar cobijo a pobres y enfermos de la ciudad, además de realizar labores formativas para centenares de hermanos hospitalarios. Los sanjuanistas serían como muchas otras ordenes religiosas, expulsados en 1836 con la desamortización, y no pudieron recuperar el hospital hasta el año 2007, cuando la Orden y la Diputación Provincial firmaron un Convenio por la tramitación del Hospital. Del conjunto podemos destacar sus dos claustros de 30 y 25 columnas respectivamente, ambos con una fuente y el escudo de la Orden en el centro.
Adyacente al Hospital, visitamos la Basílica de San Juan de Dios. Mandada levantar en el siglo XVIII por Fray Alonso de Jesús y Ortega, la basílica supone una autentica joya del arte barroco. En su interior podemos deleitarnos con magníficos murales y retablos, en especial el del altar mayor, donde descasan los restos de San Juan de Dios dentro de una urna de plata.
Nuestra siguiente parada será el Monasterio de San Jerónimo, al que llegaremos siguiendo la Calle Rector López Argueta. La fundación del monasterio se debe a los Reyes Católicos, comenzando a construirse el conjunto en 1504 en su ubicación actual, en el nuevo barrio aristocrático que se había creado tras la conquista de Granada y el establecimiento de la corte en la ciudad, llamado barrio de la Duquesa, haciendo alusión a la duquesa de Sessa, esposa del Gran Capitán, quienes instalaron su palacio en las cercanías del monasterio.
El monasterio presenta dos claustros ajardinados, concentrando el primero una decoración puramente renacentista, y destacado el segundo por haber sido residencia de Isabel de Portugal en su viaje de bodas tras su enlace con Carlos V, y que está habitado actualmente por la comunidad de monjas jerónimas.
La iglesia por su parte, comenzó a edificarse en 1513 bajo las órdenes de Jacobo Florentino, quién fue sustituido por Diego de Siloé a su muerte. Una vez terminada la capilla mayor de la iglesia en 1522, los cuerpos de Doña María Manrique y Don Gonzalo Fernández de Córdoba fueron trasladados desde la Casa Grande del Convento de San Francisco hasta el crucero, donde permanecen hoy enterrados junto a toda una iconografía que resalta las hazañas del Gran Capitán.
La posterior expulsión de los monjes jerónimos unido a la invasión napoleónica llevaron al práctico abandono del conjunto religioso, cuya restauración comenzará ya en el siglo XX, destacando la reconstrucción de la esbelta torre de la iglesia en 1989, que los franceses derruyeron durante su ocupación para la construcción del Puente Verde sobre el río Genil.
Tras la visita del monasterio y su iglesia, saldremos hacia la calle Gran Capitán por la puerta lateral que se abre paralela al exterior de la iglesia, donde se podrán observar los detalles que presenta. Retomando la calle San Juan de Dios, llegaremos hasta el final de la misma, donde se abrirá ante nuestros ojos los Jardines del Triunfo, donde podremos descansar y reponer fuerzas de cara a orientar la etapa final de nuestro itinerario.
Mientras tanto, podemos recrearnos en la idea de que estos jardines fueron en época árabe un amplio cementerio amurallado del siglo XIII adyacente al Albayzín, que ya en el siglo XVI con el aumento de población y edificaciones cristianas, vio reducido su espacio considerablemente. El descampado, que fue lugar de celebración de diversas fiestas populares, así como de ejecuciones públicas durante el siglo XIX, sería finalmente transformado en 1856 en un parque con jardines y fuentes, cuya fisonomía quedaría finalmente modificada con la apertura de la Gran Vía de Colón y la construcción de la Escuela Normal de Maestros, actual Delegación Provincial de Educación, construida por el arquitecto Antonio Flores.
Repuestos del paseo, reanudamos la marcha hacia el Hospital Real. Ubicado en las proximidades de los jardines del Triunfo, el hospital es hoy la sede del rectorado y la biblioteca de la Universidad de Granada. Su construcción se debe a las carencias sanitarias que tenía la ciudad de Granada tras la conquista cristiana, lo que llevó a los Reyes Católicos a fundar un hospital extramuros donde tratar a los enfermos y dar asilo a los pobres.
Se construyó sobre un antiguo osario musulmán del antiguo cementerio cercano a la Puerta de Elvira, y aunque se comenzó a construir en 1511, la obra se verá interrumpida por la muerte del rey Fernando el Católico, reanudándola Carlos V en 1522. Será tres años después cuando el conjunto comience a funcionar como hospital.
Tras la Desamortización de Mendizabal, el Hospital pasa a depender de la Diputación Provincial, estableciéndose en él la Casa de dementes y el Asilo de ancianos. Cuando el hospital fue comprado por el Ministerio de Educación en 1961, su estado de conservación era pésimo, por lo que se llevaron a cabo numerosos trabajos de restauración. Finalmente, la Universidad propuso albergar la Biblioteca Universitaria en el edificio, dándole un uso práctico y garantizando la buena conservación del que fuera Hospital Real.
Una vez visitados sus dos patios, el de los Mármoles y el de la Capilla, nos dirigimos hacía la Gran Vía de Colón.
Construida en 1895 debido a las necesidades de crear una arteria principal en el trazado medieval de la ciudad, su creación supuso la desaparición de numerosos edificios de gran interés cultural que se ubicaban en su trazado. No obstante, los edificios de esta avenida guardan la estética historicista, ecléctica y pseudomodernista de fines del XIX y principios del XX, destacando edificios tales como del Instituto Padre Suárez, la Escuela de Andrés Majón, el antiguo Hotel Colón, o la Iglesia del Sagrado Corazón, el Banco de España y cerrando la calle, ya en la Plaza de Isabel la Católica, el edificio del Banco Santander, a cuyos pies encontramos la escultura en bronce del escultor Mariano Benilliure, que representa a la reina Isabel aceptando las proposiciones de Cristobal Colón.
La Gran Vía podemos recorrerla andando, o si se prefiere se puede coger uno de los muchos autobuses que transitan esta vía de principio a fin. En cualquier caso, una vez arribados a la Plaza de Isabel la Católica, nos dirigiremos por la calle Reyes Católicos hacía el Corral del Carbón, antigua alhóndiga musulmana llamada Gigida.
Construida a comienzos del siglo XIV, este edificio se usaba como almacén de mercancías y albergue de mercaderes. Ya en época cristiana se utilizará como hospedaje de carboneros, de los que recibe su nombre, siendo después corral de comedias y finalmente casa vecinal.
El edificio de planta cuadrangular, con un pabellón de entrada con un arco de herradura con cúpula de mocárabes y tres pisos de altura, es el único edificio de este tipo que se ha conservado íntegramente en España, lo que le otorga especial relevancia.
Una vez deleitados con el centro de Granada y su arquitectura cristiana, podemos adentrarnos por las estrechas calles de su Alcaicería y disfrutar del ambiente comercial que encontraremos en cada una de sus tiendas. En el antiguo zoco de la ciudad, situado en las inmediaciones de la que fue Mezquita Mayor, podremos adquirir artículos propios del mundo musulmán, donde el olor a incienso y su ambiente populoso nos transportará en ocasiones al otro lado del Mediterráneo.
El itinerario finaliza de nuevo en la Plaza del Carmen, lugar ideal para comenzar una nueva ruta, esta vez gastronómica, por la calle Navas. Después del paseo llevado a cabo por las calles de Granada, la degustación de las típicas tapas granadinas pueden ser la mejor opción para los exhaustos viajeros. Disfruten.
Siguiendo la calle de San Jerónimo, pasaremos frente a lo que hoy es el actual Conservatorio Superior de Música, un palacio que data del siglo XVI que perteneció a los Marqueses de Caicedo, y que ha sido sede de otras instituciones como el Instituto de Enseñanza Media de Granada y la antigua Facultad de Farmacia.
Al final de la calle, haciendo esquina con Juan de Dios, se ubica el Santuario del Perpetuo Socorro, a la que está consagrada desde el 12 de diciembre de 1913, ya que en su origen estuvo dedicada a la Virgen de los Dolores. El templo, que desde el principio fue núcleo fundamental para la actividad evangelizadora de las Misiones, empezó a construirse junto al convento previo bajo la dirección de Melchor de Aguirre en 1695, maestro mayor de la Catedral, que murió antes de que finalizaran las obras. Más tarde, con la desamortización de Mendizábal en 1836, el convento se cerró y los Religiosos Filipenses fueron expulsados, la Iglesia y el convento serán utilizados posteriormente como almacén de materiales y como escuela de Bellas Artes, deteriorándose de tal manera que perderá parte de sus elementos originales, incluidas las dos torres que, siendo demolidas en el siglo XIX, coronaban el edificio. En 1912, la comunidad redentorista volverá adquirir la Iglesia para fines religiosos.
| Claustro del Hospital de San Juan de Dios |
Adyacente al Hospital, visitamos la Basílica de San Juan de Dios. Mandada levantar en el siglo XVIII por Fray Alonso de Jesús y Ortega, la basílica supone una autentica joya del arte barroco. En su interior podemos deleitarnos con magníficos murales y retablos, en especial el del altar mayor, donde descasan los restos de San Juan de Dios dentro de una urna de plata.
Nuestra siguiente parada será el Monasterio de San Jerónimo, al que llegaremos siguiendo la Calle Rector López Argueta. La fundación del monasterio se debe a los Reyes Católicos, comenzando a construirse el conjunto en 1504 en su ubicación actual, en el nuevo barrio aristocrático que se había creado tras la conquista de Granada y el establecimiento de la corte en la ciudad, llamado barrio de la Duquesa, haciendo alusión a la duquesa de Sessa, esposa del Gran Capitán, quienes instalaron su palacio en las cercanías del monasterio.
El monasterio presenta dos claustros ajardinados, concentrando el primero una decoración puramente renacentista, y destacado el segundo por haber sido residencia de Isabel de Portugal en su viaje de bodas tras su enlace con Carlos V, y que está habitado actualmente por la comunidad de monjas jerónimas.
| Iglesia del Monasterio de San Jerónimo |
La iglesia por su parte, comenzó a edificarse en 1513 bajo las órdenes de Jacobo Florentino, quién fue sustituido por Diego de Siloé a su muerte. Una vez terminada la capilla mayor de la iglesia en 1522, los cuerpos de Doña María Manrique y Don Gonzalo Fernández de Córdoba fueron trasladados desde la Casa Grande del Convento de San Francisco hasta el crucero, donde permanecen hoy enterrados junto a toda una iconografía que resalta las hazañas del Gran Capitán.
La posterior expulsión de los monjes jerónimos unido a la invasión napoleónica llevaron al práctico abandono del conjunto religioso, cuya restauración comenzará ya en el siglo XX, destacando la reconstrucción de la esbelta torre de la iglesia en 1989, que los franceses derruyeron durante su ocupación para la construcción del Puente Verde sobre el río Genil.
Tras la visita del monasterio y su iglesia, saldremos hacia la calle Gran Capitán por la puerta lateral que se abre paralela al exterior de la iglesia, donde se podrán observar los detalles que presenta. Retomando la calle San Juan de Dios, llegaremos hasta el final de la misma, donde se abrirá ante nuestros ojos los Jardines del Triunfo, donde podremos descansar y reponer fuerzas de cara a orientar la etapa final de nuestro itinerario.
Mientras tanto, podemos recrearnos en la idea de que estos jardines fueron en época árabe un amplio cementerio amurallado del siglo XIII adyacente al Albayzín, que ya en el siglo XVI con el aumento de población y edificaciones cristianas, vio reducido su espacio considerablemente. El descampado, que fue lugar de celebración de diversas fiestas populares, así como de ejecuciones públicas durante el siglo XIX, sería finalmente transformado en 1856 en un parque con jardines y fuentes, cuya fisonomía quedaría finalmente modificada con la apertura de la Gran Vía de Colón y la construcción de la Escuela Normal de Maestros, actual Delegación Provincial de Educación, construida por el arquitecto Antonio Flores.
Repuestos del paseo, reanudamos la marcha hacia el Hospital Real. Ubicado en las proximidades de los jardines del Triunfo, el hospital es hoy la sede del rectorado y la biblioteca de la Universidad de Granada. Su construcción se debe a las carencias sanitarias que tenía la ciudad de Granada tras la conquista cristiana, lo que llevó a los Reyes Católicos a fundar un hospital extramuros donde tratar a los enfermos y dar asilo a los pobres.
Se construyó sobre un antiguo osario musulmán del antiguo cementerio cercano a la Puerta de Elvira, y aunque se comenzó a construir en 1511, la obra se verá interrumpida por la muerte del rey Fernando el Católico, reanudándola Carlos V en 1522. Será tres años después cuando el conjunto comience a funcionar como hospital.
Tras la Desamortización de Mendizabal, el Hospital pasa a depender de la Diputación Provincial, estableciéndose en él la Casa de dementes y el Asilo de ancianos. Cuando el hospital fue comprado por el Ministerio de Educación en 1961, su estado de conservación era pésimo, por lo que se llevaron a cabo numerosos trabajos de restauración. Finalmente, la Universidad propuso albergar la Biblioteca Universitaria en el edificio, dándole un uso práctico y garantizando la buena conservación del que fuera Hospital Real.
Una vez visitados sus dos patios, el de los Mármoles y el de la Capilla, nos dirigimos hacía la Gran Vía de Colón.
Construida en 1895 debido a las necesidades de crear una arteria principal en el trazado medieval de la ciudad, su creación supuso la desaparición de numerosos edificios de gran interés cultural que se ubicaban en su trazado. No obstante, los edificios de esta avenida guardan la estética historicista, ecléctica y pseudomodernista de fines del XIX y principios del XX, destacando edificios tales como del Instituto Padre Suárez, la Escuela de Andrés Majón, el antiguo Hotel Colón, o la Iglesia del Sagrado Corazón, el Banco de España y cerrando la calle, ya en la Plaza de Isabel la Católica, el edificio del Banco Santander, a cuyos pies encontramos la escultura en bronce del escultor Mariano Benilliure, que representa a la reina Isabel aceptando las proposiciones de Cristobal Colón.
| Corral del Carbón |
La Gran Vía podemos recorrerla andando, o si se prefiere se puede coger uno de los muchos autobuses que transitan esta vía de principio a fin. En cualquier caso, una vez arribados a la Plaza de Isabel la Católica, nos dirigiremos por la calle Reyes Católicos hacía el Corral del Carbón, antigua alhóndiga musulmana llamada Gigida.
Construida a comienzos del siglo XIV, este edificio se usaba como almacén de mercancías y albergue de mercaderes. Ya en época cristiana se utilizará como hospedaje de carboneros, de los que recibe su nombre, siendo después corral de comedias y finalmente casa vecinal.
El edificio de planta cuadrangular, con un pabellón de entrada con un arco de herradura con cúpula de mocárabes y tres pisos de altura, es el único edificio de este tipo que se ha conservado íntegramente en España, lo que le otorga especial relevancia.
| Alcaicería |
Una vez deleitados con el centro de Granada y su arquitectura cristiana, podemos adentrarnos por las estrechas calles de su Alcaicería y disfrutar del ambiente comercial que encontraremos en cada una de sus tiendas. En el antiguo zoco de la ciudad, situado en las inmediaciones de la que fue Mezquita Mayor, podremos adquirir artículos propios del mundo musulmán, donde el olor a incienso y su ambiente populoso nos transportará en ocasiones al otro lado del Mediterráneo.
El itinerario finaliza de nuevo en la Plaza del Carmen, lugar ideal para comenzar una nueva ruta, esta vez gastronómica, por la calle Navas. Después del paseo llevado a cabo por las calles de Granada, la degustación de las típicas tapas granadinas pueden ser la mejor opción para los exhaustos viajeros. Disfruten.
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